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sábado, 9 de marzo de 2013
Cortisol, la hormona del estrés
El estrés nos ha llegado tan rápido, que incluso no ha dado tiempo a traducir la palabra. El cortisol es considerado la hormona del estrés, pues el organismo la fabrica ante situaciones de emergencia, para ayudarnos a enfrentarnos a momentos de peligro y a los problemas. Si este estado de estrés continúa, ¿puede convertirse el cortisol en nuestro enemigo?
En situaciones normales las células de nuestro cuerpo utilizan el 90% de la energía en actividades metabólicas tales como reparación, renovación y formación de nuevos tejidos. Pero, cuando se produce una situación de alarma y estrés, nuestro cerebro envía un mensaje a las glándulas adrenales para que liberen cortisol. Esta hormona hace que el organismo libere glucosa a la sangre, para enviar cantidades
masivas de energía a los músculos. De esta forma, todas las funciones anabólicas de recuperación, renovación y creación de tejidos se paralizan y el organismo cambia a metabolismo catabólico para resolver esa situación de alarma.
Cuando la situación de estrés es puntual, una vez superada la emergencia, los niveles hormonales y los procesos fisiológicos vuelven a la normalidad. Pero cuando el estrés es prolongado, como es muy frecuente hoy en día, debido al ritmo de vida que llevamos, se disparan en el organismo los niveles de cortisol y, al ser el único proveedor de glucosa del cerebro, tratará de conseguirla por diferentes vías, bien sea destruyendo tejidos, proteínas musculares, ácidos grasos y cerrando la entrada de glucosa a los otros tejidos.
Los primeros síntomas de niveles elevados de cortisol son:
Cambios del comportamiento:
- Falta de sentido del humor.
- Irritabilidad constante.
- Sentimientos de ira.
- Ganas de llorar.
Síntomas físicos:
- Cansancio permanente aunque no hagamos nada.
- Dolores de cabeza.
- Palpitaciones.
- Hipertensión.
- Falta de apetito o gula desmesurada.
- Problemas digestivos.
- Orina frecuente, diarrea o estreñimiento.
- Dolores o calambres musculares.
- Infertilidad e interrupción de la menstruación.
- Pérdida de memoria debido a que los niveles altos de cortisol dañan la conexión entre células cerebrales.
- Disminución de las defensas.
Pautas para controlar el cortisol
Aunque hoy día resulta un tanto complicado controlar el cortisol, hay varias pautas que nos ayudarán a mantener los niveles adecuados.
Dieta: debemos suministrar al organismo todos los nutrientes necesarios para prevenir cualquier deficiencia, proteínas de alta calidad, ácidos grasos esenciales, carbohidratos complejos, vitaminas y minerales. Ya que una disminución en la ingesta calórica es un aumento de los niveles de cortisol. Es aconsejable tomar alimentos como los huevos, leche, cereales integrales que son ricos en triptófano, un aminoácido que estimula la producción de serotonina, la hormona del bienestar.
Evitar: el consumo de bebidas excitantes como el café, colas y alcohol. También debemos eliminar los edulcorantes artificiales, sobre todo aspartamo, que estimula en exceso el funcionamiento de las glándulas suprarrenales.
Dormir bien: es muy importante dormir ocho horas por la noche, para que nuestro organismo ponga en marcha el mecanismo de renovación y recuperación celular.
Relajación: practicar con regularidad yoga, taichí, ejercicios de relajación, meditación, técnicas de respiración, para contrarrestar los periodos de tensión.
Fuente; Instituto Biológico de la Salud
miércoles, 13 de febrero de 2013
Glándulas adrenales
Es una de las condiciones de salud que menos se diagnostica, a pesar de su alta incidencia. La disminución de la función adrenal se ha vuelto bastante común en nuestra sociedad moderna, con implicaciones importantes para muchos órganos y sistemas.
La fatiga adrenal involucra todas las edades, ocupaciones, razas, y grupos sociales y económicos. En personas mayores, contribuye al aceleramiento del proceso del envejecimiento. La fatiga adrenal puede ser una entidad clínica única, o un factor que contribuye a una serie de enfermedades.
Por otra parte, en la práctica clínica, el concepto de baja función adrenal está limitado a la enfermedad de Addison clásica, y los casos sutiles entre la normalidad y la enfermedad de Addison son ignorados.
Glándulas Adrenales
◗En mujeres:
- La única fuente apreciable de DHEA y testosterona en la mujer
- Después de la menopausia, son la mayor fuente de estrógenos y progesterona
◗En hombres:
- Son la única fuente de DHEA-S, estrógenos y progesterona.
- Después de la andropausia, son la mayor fuente de testosterona.
La óptima salud adrenal es una de las claves más importantes para disfrutar de la vida. En el principio la enfermedad es difícil de reconocer pero fácil de curar. Al final, la enfermedad es fácil de reconocer, pero difícil de curar.
El comienzo de la fatiga adrenal puede producirse por muchos motivos: después de un largo periodo de estrés o un evento estresante agudo; por trabajar de forma excesiva con pocos periodos de descanso; después de infecciones respiratorias; historia de una ruptura nerviosa; ingesta de drogas; o participación intensa en deportes.
Los individuos con fatiga adrenal también pueden sufrir tos crónica, bronquitis o gripes recurrentes, asma y otras enfermedades respiratorias, anorexia, baja resistencia a las infecciones, fibromialgia, función cardíaca débil, pérdida del sentido del humor, parálisis emocional, síndrome de estrés postraumático, pobre cicatrización de las heridas, incremento en susceptibilidad a las infecciones, disfunción sexual, pérdida de la libido, falta de respuesta a la hormona tiroidea e intolerancia a químicos.
SIGNOS Y SÍNTOMAS DE FATIGA ADRENAL
• Necesita tomar alimentos ricos en sal.
• Casi siempre hipoglucémico bajo situaciones de estrés.
• Incrementa el síndrome premenstrual y los síntomas perimenopáusicos.
• Depresión leve.
• Letargia. Pérdida de energía.
• Cada cosa parece necesitar un mayor esfuerzo.
• Disminución de la habilidad para manejar el estrés.
• Necesidad de descansar después de situaciones de estrés psicológico o emocional.
• Puede quejarse de debilidad muscular.
• Se vuelve alérgico o incrementa sus reacciones tipo histamina.
• Síncope o mareo al levantarse súbitamente, de la posición acostado.
• Fatiga crónica.
• Incremento de la apatía o pérdida del interés sexual.
• Cloasma (manchas hepáticas).
• Disminución del funcionamiento sexual.
• Edema de tobillos (empeora por las tardes).
• Hiperventilación, suspiros frecuentes.
• Leve estreñimiento o diarrea que se incrementa durante el estrés.
la dieta es un buen apoyo nutricional para ayudar al estado de las glándulas adrenales. Se recomienda combinar carbohidratos no refinados (granos enteros, mueslis, etc.) con una buena cantidad de proteína y aceites (nueces y semillas) en casi todas las comidas. asimismo, utilizar aceites prensados en frío, como el de oliva, nuez, o linaza. también es importante comer regularmente y evitar alimentos basura o refinados, especialmente huir de las grasas hidrogenadas y la cafeína.
Fuente: Instituto Biológico de la Salud
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